La Secretaría de la Defensa Nacional narra la persecución en Tapalpa; aseguran que el líder del CJNG opuso resistencia armada hasta el último momento.
CIUDAD DE MÉXICO. – En un informe detallado que reconstruye los últimos minutos del criminal más buscado de México, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) justificó el uso de fuerza letal durante el operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho». Según el alto mando militar, la naturaleza violenta del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) hacía «prácticamente improbable» una rendición pacífica.
El operativo, que culminó en una zona boscosa de Tapalpa, Jalisco, fue el resultado de semanas de seguimiento técnico y humano, donde el círculo de seguridad del capo fue vulnerado por fuerzas especiales.
La persecución: 40 minutos de fuego
El relato oficial describe una persecución de alta intensidad que comenzó cuando unidades terrestres y aéreas localizaron el convoy del líder criminal.
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El contacto: Al verse rodeado, el equipo de seguridad de Oseguera inició una agresión con armamento de alto calibre y granadas para facilitar su huida hacia la maleza.
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El enfrentamiento: La SEDENA narra que «El Mencho» descendió de su vehículo blindado para intentar escapar a pie, manteniendo el fuego contra los elementos federales.
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El desenlace: Durante el intercambio de disparos, el capo resultó herido de gravedad. A pesar de que se le brindaron primeros auxilios por parte de médicos militares para intentar trasladarlo con vida a la Ciudad de México, falleció debido a la gravedad de las lesiones.
La justificación del abatimiento
Ante los cuestionamientos sobre por qué no fue capturado vivo, la Defensa Nacional fue tajante: «Se aplicó el uso gradual de la fuerza ante una agresión inminente y letal. El objetivo siempre fue la captura, pero la resistencia armada de su guardia personal y del propio Oseguera no dejó otra opción para salvaguardar la vida de nuestro personal».
Un operativo «quirúrgico»
A pesar de la intensidad del combate, las autoridades destacaron que no hubo bajas civiles (daños colaterales), gracias a que el enfrentamiento se mantuvo alejado de las zonas habitadas de Tapalpa. Sin embargo, la reacción posterior del cártel con narcobloqueos en diversos estados confirmó que la estructura criminal estaba lista para una respuesta violenta inmediata.
Con esta narrativa, el gobierno busca cerrar las especulaciones sobre el operativo, reafirmando que la caída de «El Mencho» fue un acto de ejercicio de autoridad frente a uno de los generadores de violencia más sanguinarios en la historia del país.










