Un grupo de paramédicos de la Cruz Roja fue agredido físicamente mientras atendía una emergencia al norte de Culiacán, Sinaloa. El violento incidente ocurrió la noche del 31 de enero de 2025 y ha generado indignación en la comunidad, así como llamados a reforzar la seguridad para los trabajadores de emergencia.
El ataque
Según los reportes preliminares, los paramédicos respondieron a una llamada de auxilio en una zona conflictiva de la ciudad. Al llegar al lugar, fueron confrontados por sujetos desconocidos que, sin mediar palabra, comenzaron a golpearlos y a dañar la ambulancia.
Los agresores impidieron que el equipo médico continuara con su labor y los amenazaron para que abandonaran la zona. Posteriormente, testigos alertaron a las autoridades, lo que permitió la intervención de la policía municipal, aunque los responsables lograron huir antes de ser detenidos.
Reacciones y condena pública
El ataque ha sido condenado por la sociedad civil, autoridades locales y la misma Cruz Roja Mexicana. «Es inaceptable que quienes dedican su vida a salvar a otros sean víctimas de agresión», expresó un vocero de la institución.
Por su parte, el gobierno estatal aseguró que ya se están llevando a cabo investigaciones para dar con los responsables y garantizar que estos actos no queden impunes. Además, se ha planteado la posibilidad de reforzar la seguridad para los servicios de emergencia en zonas de alto riesgo.
Impacto en la seguridad de los rescatistas
Este evento pone de manifiesto la creciente vulnerabilidad de los paramédicos y trabajadores de emergencia en ciertas áreas del país. Organizaciones de socorro han reiterado la necesidad de mayor protección y protocolos de seguridad más estrictos para evitar que situaciones similares se repitan.
Lo que sigue
Las autoridades de Culiacán han anunciado una serie de reuniones con representantes de la Cruz Roja y otras organizaciones de emergencia para definir estrategias que protejan al personal médico durante sus labores. Mientras tanto, la comunidad espera justicia para los paramédicos agredidos y un compromiso real de las autoridades para evitar futuras agresiones contra quienes trabajan para salvar vidas.