La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que ningún ex presidente mexicano ha solicitado la restitución de las pensiones presidenciales desde su eliminación en 2018. En una reciente declaración, enfatizó que aunque se recibiera una petición, no se otorgaría: «No se las daríamos», afirmó contundente.
Sheinbaum recordó que, antes de ser eliminadas, los ex mandatarios recibían una pensión mensual cercana a los cinco millones de pesos, además de otros beneficios como seguridad, vehículos y personal administrativo. Esta medida de austeridad fue implementada al inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, como parte de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos.
En el contexto actual, Sheinbaum explicó que los ex presidentes podrían optar por la Pensión del Bienestar, destinada a adultos mayores de 65 años, siempre que residan en México. Sin embargo, destacó que la mayoría de los ex mandatarios vive en el extranjero: Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto residen en España, mientras que Ernesto Zedillo vive en Estados Unidos. De los ex presidentes vivos, solo Vicente Fox habita en territorio mexicano.
La eliminación de las pensiones presidenciales marcó un punto de inflexión en las políticas de gasto público. A diferencia de México, países como España ofrecen a sus ex presidentes del Gobierno una pensión vitalicia, servicios de seguridad, automóvil con chófer y otros privilegios, además de una compensación equivalente al 80% de su sueldo durante dos años tras dejar el cargo.
Esta decisión refuerza el mensaje de austeridad y compromiso con el servicio público que ha caracterizado a los últimos años de administración en México, promoviendo un uso más racional de los recursos públicos y una mayor equidad entre los ciudadanos.