El Gobierno Federal despliega operativos especiales para frenar el robo de combustible; el CJNG y el Cártel de Sinaloa mantienen el control de las tomas clandestinas.
CIUDAD DE MÉXICO. – En una estrategia coordinada entre la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional, el Gobierno de México anunció una intensificación en las investigaciones y operativos contra el robo de hidrocarburos. El objetivo es desmantelar la estructura financiera de los cárteles que han hecho del huachicol su segunda fuente de ingresos más importante, después del tráfico de drogas.
Informes de inteligencia señalan que, tras la fragmentación de algunos grupos delictivos, el control de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha convertido en el principal botín de disputa en estados clave como Hidalgo, Puebla y Veracruz.
Cárteles al control del mercado negro
Las investigaciones apuntan a que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y facciones del Cártel de Sinaloa han sofisticado sus métodos de extracción. Ya no se trata solo de «picaduras» artesanales, sino de una infraestructura que incluye:
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Túneles de alta ingeniería: Conexiones directas desde bodegas hasta los ductos principales.
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Flotillas de pipas clonadas: Vehículos con logotipos falsos de Pemex que circulan por carreteras federales.
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Corrupción en la cadena de suministro: Venta del combustible robado en estaciones de servicio establecidas a través de facturación apócrifa.
Impacto en las finanzas públicas
Para el cierre de este trimestre, las pérdidas por huachicol se estiman en miles de millones de pesos. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum busca cerrar este «chorro» de recursos que alimenta la violencia en el país. «No solo es el robo del combustible, es el daño a la infraestructura y el riesgo para las comunidades cercanas a las tomas», señalaron fuentes del gabinete de seguridad.
Foco rojo en el «Triángulo Rojo» y Veracruz
El despliegue militar se concentrará en el corredor que conecta a Puebla con Veracruz, una zona históricamente crítica por la densidad de ductos que transportan combustible hacia el centro del país. En Veracruz, se han reforzado los patrullajes en las zonas aledañas a Minatitlán y Coatzacoalcos, buscando detectar a tiempo cualquier anomalía en la presión de los ductos que indique una extracción ilegal.








