En una medida que ha generado polémica tanto a nivel nacional como internacional, el estado de Florida ha emitido una orden ejecutiva para cambiar oficialmente el nombre del Golfo de México por el de ‘Golfo de América’ en sus documentos y comunicados oficiales. Esta decisión convierte a Florida en el primer estado de Estados Unidos en adoptar esta denominación.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, defendió la medida argumentando que refleja «un reconocimiento del papel predominante de Estados Unidos en la región del Golfo». Según DeSantis, este cambio busca enfatizar la importancia estratégica y económica de las aguas del golfo para los intereses estadounidenses, en contraste con su denominación tradicional.
La decisión no ha estado exenta de controversia. México, cuyo territorio bordea una gran parte del golfo, calificó la medida como una acción unilateral que ignora la historia compartida y los acuerdos internacionales. Políticos y expertos en relaciones exteriores han señalado que el nombre ‘Golfo de México’ está arraigado en siglos de uso y es reconocido globalmente.
A nivel interno, la decisión también ha dividido opiniones. Mientras algunos residentes de Florida apoyan la medida como un gesto de patriotismo, otros consideran que es innecesaria y podría tensar las relaciones con el vecino del sur. Organizaciones ambientales también han expresado preocupaciones sobre posibles implicaciones en acuerdos bilaterales relacionados con la conservación de los recursos naturales del golfo.
El cambio de nombre podría enfrentar obstáculos legales, ya que los mapas oficiales y tratados internacionales seguirán utilizando la denominación tradicional. Además, organismos como la Sociedad Geográfica Nacional han señalado que el nombre ‘Golfo de México’ es un estándar global difícil de modificar unilateralmente.
Este movimiento se suma a una serie de decisiones controvertidas de la administración de DeSantis, quien ha ganado notoriedad por políticas consideradas provocadoras. Sin embargo, la controversia en torno a esta decisión subraya las tensiones políticas y culturales que marcan el panorama actual en Estados Unidos.