Un nuevo sondeo de Reuters/Ipsos revela que la percepción sobre el estado mental del presidente Donald Trump se deteriora entre los votantes estadounidenses.
WASHINGTON D.C. – El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta un nuevo desafío de percepción pública. Según los resultados de la más reciente encuesta realizada por Reuters/Ipsos, una mayoría de los ciudadanos estadounidenses considera que el mandatario se está volviendo «errático» debido a su avanzada edad, una preocupación que comienza a permear incluso en sectores que anteriormente no cuestionaban su vitalidad.
El sondeo revela que el comportamiento del presidente en eventos públicos y sus recientes decisiones políticas han encendido las alarmas sobre su capacidad para ejercer el cargo de manera estable durante el resto de su administración.
Cifras que preocupan a la Casa Blanca
La encuesta arroja datos contundentes sobre la opinión de los votantes:
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El 61% de los encuestados cree que Trump muestra signos de comportamiento impredecible asociados al envejecimiento.
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Un sector importante de votantes independientes señala que la retórica del presidente se ha vuelto más confusa en comparación con sus campañas anteriores.
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Incluso entre algunos simpatizantes republicanos, existe una creciente inquietud sobre quiénes están tomando las decisiones finales en el ala oeste.
La respuesta del equipo de Trump
Ante estos señalamientos, los voceros de la Casa Blanca han desestimado los resultados de la encuesta, calificándolos como parte de una narrativa impulsada por los medios opositores. Han enfatizado que el presidente mantiene una agenda de trabajo exhaustiva y que su estilo «directo y sin filtros» es precisamente lo que sus seguidores valoran.
Sin embargo, analistas políticos sugieren que estas cifras podrían ser un factor determinante de cara a las próximas elecciones intermedias, donde los demócratas buscarán capitalizar la percepción de inestabilidad para recuperar terreno en el Congreso.
El factor de la edad en la política global
Este debate no es exclusivo de EE. UU., pero la magnitud del cargo de Trump hace que cualquier duda sobre su agudeza mental tenga repercusiones en los mercados internacionales y la seguridad global. La discusión sobre imponer pruebas cognitivas obligatorias para funcionarios de alto nivel ha vuelto a ganar tracción en los pasillos del Capitolio tras la difusión de este sondeo.










