La compañía acelera su transformación para enfrentar el auge de los fármacos de pérdida de peso y la caída global en el consumo de azúcar.
NUEVA YORK. – En un giro estratégico para mantener su relevancia en el mercado global, el nuevo CEO de Coca-Cola ha anunciado un plan de «innovación más rápida». Esta decisión responde a un cambio drástico en los hábitos de consumo, impulsado por la creciente popularidad de los medicamentos para la pérdida de peso y una conciencia cada vez mayor sobre los riesgos del azúcar.
Durante su primera declaración estratégica, el directivo subrayó que la empresa no puede quedarse estática frente a las nuevas tendencias de salud. El objetivo es diversificar el portafolio con una agilidad nunca antes vista en la centenaria compañía.
El desafío de los fármacos contra la obesidad
El auge de medicamentos como los inhibidores del apetito (GLP-1) ha comenzado a impactar las proyecciones de venta de la industria de alimentos y bebidas. Ante este panorama, Coca-Cola busca adelantarse lanzando productos que se alineen con un estilo de vida de bajo consumo calórico, sin sacrificar el sabor que caracteriza a sus marcas.
«Debemos movernos a la velocidad del consumidor», señaló el nuevo liderazgo, enfatizando que la innovación ya no solo se trata de nuevos sabores, sino de funcionalidad y salud.
Menos azúcar, más opciones
La estrategia contempla una inversión masiva en investigación y desarrollo para fortalecer su línea de bebidas «Zero Sugar» y explorar categorías fuera de los refrescos tradicionales, como aguas alcalinas, tés funcionales y bebidas con beneficios añadidos (vitaminas y electrolitos).
Este movimiento busca blindar a la gigante de las bebidas contra las posibles caídas en el volumen de ventas de sus productos estelares, adaptándose a una generación de compradores que prioriza el bienestar físico sobre la gratificación inmediata.










