Ucrania y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo para compartir los beneficios de la explotación de los recursos naturales ucranianos, incluyendo minerales estratégicos y tierras raras. Según fuentes de la oficina presidencial ucraniana citadas por el Kyiv Independent, el pacto establece que el 50% de las ganancias provenientes de estos recursos se destinarán a un fondo de inversión conjunto. Este fondo, en el cual la parte estadounidense tendrá una mayor influencia en las decisiones, se utilizará para impulsar proyectos en la economía de Ucrania.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, viajará a Washington en los próximos días para formalizar el acuerdo. Trump había insistido en la necesidad de este compromiso como una forma de compensar la asistencia financiera y militar que Estados Unidos ha brindado a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa en 2022.
Inicialmente, Kiev mostró reticencias a aceptar los términos propuestos, considerando algunas condiciones como desfavorables. Por ejemplo, borradores anteriores del acuerdo incluían una cláusula que exigía una contribución de 500.000 millones de dólares al fondo, según informó Ukrainska Pravda. Esta condición fue eliminada en la versión final del documento. No obstante, Ucrania no logró obtener un compromiso escrito de Estados Unidos que garantice el apoyo militar continuo a cambio de los beneficios económicos derivados del acuerdo.
Una cláusula destacada en el acuerdo final prohíbe la transferencia de fondos a terceros sin el consentimiento mutuo de ambas naciones. Aunque Zelenski inicialmente calificó algunas propuestas como «abusivas» y expresó preocupación por hipotecar el futuro de las próximas generaciones de ucranianos, reconoció la necesidad de asegurar el respaldo de su principal aliado en materia de seguridad.
Este acuerdo se produce en un contexto de relaciones tensas entre ambos países, exacerbadas por intercambios verbales entre los líderes. Trump llegó a referirse a Zelenski como un «dictador», mientras que el presidente ucraniano acusó a su contraparte estadounidense de estar influenciado por «desinformación» proveniente de Rusia. A pesar de estas fricciones, el pacto representa un paso significativo en la colaboración económica y estratégica entre Ucrania y Estados Unidos.