Un grupo especializado, con apoyo de inteligencia estadounidense, localizó al líder del CJNG en Jalisco; su muerte desató una ola de violencia nacional.
GUADALAJARA, JAL. – En un operativo histórico que marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico, fuerzas especiales del Ejército Mexicano abatieron este domingo 22 de febrero a Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como «El Mencho». El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió a causa de las heridas sufridas durante un enfrentamiento en el municipio de Tapalpa, mientras era trasladado a la Ciudad de México.
La operación fue posible gracias a la intervención de un nuevo grupo de inteligencia liderado por el Ejército de los Estados Unidos, que proporcionó datos geoespaciales críticos para ubicar la guarida del capo en una zona boscosa de difícil acceso.
Cooperación binacional de alto nivel
La Casa Blanca confirmó que Washington suministró información de inteligencia en tiempo real para asistir a las fuerzas federales mexicanas. Este nivel de colaboración entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y la administración de Donald Trump subraya la prioridad compartida de desmantelar el flujo de fentanilo hacia el norte. Según los reportes, el seguimiento a una de las parejas sentimentales del capo fue la pieza final que permitió cerrar el cerco.
Caos y narcobloqueos en 19 estados
La caída del criminal más buscado del mundo no pasó sin una respuesta violenta. Se registraron más de 250 bloqueos carreteros en todo el país, principalmente en Jalisco, Colima y Michoacán. La violencia se extendió incluso a Veracruz, donde se reportaron «eventos focalizados» que obligaron a las autoridades locales a elevar el nivel de alerta.
En Jalisco, la Universidad de Guadalajara suspendió actividades y el gobierno estatal declaró alerta máxima, pidiendo a la población resguardarse ante las represalias de las células del CJNG que aún operan en la región.
El fin de una era
«El Mencho» era comparado por la DEA con figuras como Pablo Escobar y «El Chapo» Guzmán. Su muerte deja «huérfana» a una organización con presencia en más de 40 países. Analistas advierten que, si bien este es un éxito contundente para el Estado Mexicano, la estructura del cártel persiste y el riesgo de una guerra interna por la sucesión es inminente.









