Corea del Sur vivió un momento de alta tensión política después de que el presidente Yoon Suk-yeol declarara la ley marcial, acusando a la oposición de actividades antiestatales y de colaborar con Corea del Norte. La medida, considerada extrema, fue revocada apenas seis horas después debido a la presión del Parlamento y las masivas protestas ciudadanas en las calles.
Ley Marcial y Reacción Ciudadana
La declaración de la ley marcial generó una ola de indignación. El Parlamento, dominado por la oposición, rechazó la medida de inmediato, calificándola como un ataque directo a la democracia. Miles de surcoreanos salieron a las calles exigiendo la dimisión del presidente Yoon. En respuesta, los partidos opositores presentaron una moción de censura en su contra, acusándolo de violar la Constitución y atentar contra los principios democráticos del país.
Renuncia en el Gabinete
El ministro de Defensa, Kim Yong-Hyun, presentó su renuncia tras asumir la responsabilidad por la implementación de la ley marcial. Aunque su dimisión aún no ha sido aceptada por el presidente, su decisión fue interpretada como un intento de calmar la crisis política.
Impacto Económico y Repercusiones Internacionales
La incertidumbre generada por la crisis política tuvo efectos inmediatos en los mercados financieros. El won surcoreano y el índice bursátil KOSPI registraron caídas, reflejando la preocupación de los inversores por la estabilidad del país. Analistas advierten que este episodio podría tener consecuencias a largo plazo para la economía surcoreana y sus relaciones internacionales.
Estados Unidos expresó alivio tras la revocación de la ley marcial, mientras que países vecinos como Japón manifestaron su preocupación por la estabilidad en la región. Por su parte, organizaciones de derechos humanos condenaron enérgicamente la medida, calificándola como una amenaza grave a las libertades civiles.
Un Futuro Político Incierto
Este episodio ha evidenciado las profundas divisiones políticas y sociales en Corea del Sur, así como la fragilidad de sus instituciones democráticas. El futuro político del presidente Yoon Suk-yeol pende de un hilo, mientras el país enfrenta el desafío de restaurar la confianza en sus líderes y fortalecer su sistema democrático.